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Mi cuerpo

Vivo en un mundo donde mi cuerpo no es mío. Me levanto a la mañana y mi cuerpo pertenece a un despertador, que me ordena levantarme. Porque debo cumplir: tengo que trabajar, estudiar, limpiar, comprar, hacer deporte, cocinar. Con tiempo previo, obviamente, porque nada de ello puedo hacerlo desarreglada: debo bañarme, vestirme, maquillarme y perfumarme antes que se dé la hora, para llegar perfecta.

Exitosa, bella, eficaz, agradable, complaciente. Sumisa.

Vivo en un mundo en el que mi cuerpo existe para otros. Mi trabajo es para enriquecer (no a mí). Mis estudios son para competir laboralmente (contra otros). Mi maquillaje para resaltar (entre otras). Mi ropa para definir mi estilo y forma de ser (así otros lo saben).

Mi cuerpo existe para que otros sepan qué hacer con él. Mi forma de hablar, de vestirme, de oler, de moverme, de hacer, de cuándo hacer, de con quién hacer, de a qué hora hacer, de dónde hacer... Dispone y propone mi cuerpo a otros.

Si salgo muy tarde, si no voy acompañada, si es muy temprano, si es solo con una amiga, si sucede con un desconocido, si son las tres de la mañana, si voy muy fresca, si no me maquillé, si tengo olor a alcohol, si estoy muy tapada, si mi cabello está suelto, si mis zapatos son altos, si me hice un rodete, si estoy corriendo, si tengo zapatillas, si... si... si...

Mi cuerpo no es mío, no en este mundo. Mi cuerpo le habla (sin que yo quiera) a ellos para que dispongan de él. Yo no me percato de lo que les dice. Intento, cotidianamente, me levanto temprano, me entrego a un reloj, me entrego a un trabajo, me entrego a mis estudios, me entrego al gimnacio, para que diga algo preciso y sencillo. Pero nadie me lee cómo yo quiero, nadie escucha lo que yo digo.

Mi cuerpo es mío, no lo violes, no le pegues, no lo mates. Mi cuerpo es mío, yo lo amo así, yo me quiero así. Amame, quereme, respetame, considerame. No oigas lo que quieras oír de un cuerpo que no puede decir. Mi boca dice, mis acciones hablan. La contingencia de las situaciones no dicen más de lo que quieras interpretar. Tu mente enferma (vos, otro, que quiere usarme) se autofundamenta.

Dejá de perseguirme por la madrugada, de buscar las excusas, de encontrar las respuestas. Porque el sol no te dice tu nombre y mi cuerpo no busca tu aprobación, ni tu interés, ni tu abuso. Dejá de crear respuestas en mi cuerpo, mi pelo, mi ropa, mi maquillaje, el dónde, el quién, el no-quién, la hora. Esas no son respuestas, esas son excusas. Escuchá, mi cuerpo y yo, mi mente, mi boca, todo de mí, te lo decimos claro y alto.

No lo toques, no lo huelas, no lo humilles, no lo violes. No me lo quites más.

No.

Mi cuerpo es mío.
Cierto es que hay cosas que a uno el alegran pero, en el fondo, le gustaría que no fuese tan así. Acabo de leer una nota publicada ayer en el diario La Voz del Interior sobre el control de las fumigaciones. Link.

La situación es la siguiente. Sucede que existe un componente en los pesticidas que se usan para ciertas plantas que es malo para la salud. Es una afirmación sencilla que muchos se atreven a hacer pero pocos les prestaban atención. Espero deje de suceder visto y considerando los fallos que se han ido dando. Lo curioso es que no nos vamos actualizando, a sabiendas (gracias a numerosas publicaciones e investigaciones) que el glifosfato es un riesgo para la salud. Aún así el Senasa lo clasifica como de poco riesgo y, en algunas normativas, puede ser esparcido a quinientos metros de las viviendas.

Sucede, como se leerá en la nota de La Voz, que cada vez más municipios están atendiendo a los distintos reclamos de los vecinos, quienes exigen que se cumpla su derecho a un ambiente saludable. Paren de Fumigar cada vez se va expandiendo más. Lástima que no sucedió antes. O mejor dicho, lástima que esto tuvo que suceder. Hay barrios enteros enfermos al sur de la capital cordobesa. Médicos de Pueblos Fumigados están diciéndolo hace años. Expulsar esto en el aire es atraer la peste.

A ver, se dice que este químico se diluye al agua y no pasa nada. Que se lo digan a los peces. Es que si mata a un animal y el hombre es uno (vamos, es Darwin, no nos alarmemos), es dos más dos: por favor, no permitan que nadie toque ese agua.

Cierto es que hay cosas que no terminan de cerrar. Primero, hay grupos de gente que pide, por favor, que no maten a su familia fumigando a metros de su casa. Pueblos, pidiendo respirar aire puro. Segundo, investigaciones, análisis y médicos informando que hay una relación entre los casos de mala salud (¡hasta cáncer!) y las fumigaciones. Tercero, que se informe a nivel mundial esto. Cuarto, que en países de Europa no se permitan productos a penas relacionados con la ingeniería genética y los pesticidas de este tipo. Y cuarto, a modo de conclusión, que las regulaciones alrededor de este compuesto no se pongan en tela de juicio y siga siendo, de acuerdo a Senasa, de bajo riesgo.

Me dijeron que en el Reino del Revés, nadie baila con los piés...(María Elena Walsh, el Reino del Revés).

Máquina de matar

Cuando uno piensa en un arma, debe estar atento que de por sí no es peligrosa. Una pistola, un cuchillo, una bomba se vuelve maldita cuando está en las manos de un ser humano.

Pero eso no quita que la gente le tenga miedo y aversión, en general, a las cosas que puedan causar daño. Es "sentido común": hasta en las manos de un niño o de alguien que no quiere causar dolor, el arma sigue siendo un arma y tiene la capacidad de matar a alguien.

Lo curioso para mi es cómo no se ve determinadas cosas de la vida cotidiana como un arma. Y lo primero que pienso es en los automóviles.

Luego de ver este video que me llegó a mi casilla de mails, no puedo pensar en otra cosa. Es increíble que socialmente no se reconozca el auto como una máquina de matar. Es lógico, si se lo piensa un poco: es básicamente una masa de metal de casi una tonelada (en realidad es más, pero en el mejor de los casos...) que tiene la capacidad de ir a doscientos kilómetros por hora. Supongamos que la gente igual va a ciento veinte en ruta/autopista, eso ya es suficiente para considerar el auto una gran cantidad de fuerza en movimiento en manos de una persona.

Hay que reconocerlo: nadie es perfecto. Hay accidentes por distracción, por problemas de vista, por alcohol o drogas, por no cumplir de manera adecuada las normas de tránsito. Desde el vamos, cualquier persona que tome un vaso de alcohol no debería de tener una licencia. Porque un vaso, entre amigos, se vuelven dos, si salís a bailar son tres, si es en época de fiestas, se le suman los brindis. Eso descontando que seguramente tiene problemas de vista (como gran parte de la población mundial), va a ir charlando y como cualquier argentino, a penas sabe que tiene que parar cuando el semáforo está en rojo.

Ah, por si no lo sabías, sí, hay que parar cuando está en rojo. Y en amarillo, de ser posible, igual. Solo en verde se pasa.

Luchemos por la vida nos comenta (por aquí) que a nivel mundial, Argentina tiene uno de los mayores índices de accidentes automovilísticos. En el año 2011, hubo un promedio de 21 muertos por día. (Para más info, aquí).

Mirá, yo estoy totalmente a favor de ser menos población, pero así no es la manera. En serio.

No creo que sea una cuestión de mayor educación vial. A ver, cuando te dan la licencia deberían hacerte un examen sobre tus conocimientos sobre señales y normas de tránsito, así como también verificar el nivel de seguridad que tenés al contestarlas: si estás en duda ahí, imaginate cómo vas a estar en la calle, dudando su debés cruzar en rojo.

Vuelvo a decir, no creo que deban hacerse más cursos de educación vial, sino reforzar los que ya están y no se cumplen. Porque si contestás mal el examen, no deberían darte la licencia. Seguramente no te la darían.

Pero acá es así, el "debería" está por todos lados. Como mi tío dice, a "seguro" se lo llevaron preso.

Y claro, también está en el medio los entes reguladores. Aquí el Estado falla como un nene de dos años para ir al baño. Es patético que uno pretenda pagar los impuestos (que se tiene que hacer, si no se quiere tener problemas...) y confíe en los uniformados (policía, inspectores, etc.) cuando todos sabemos que no van a hacer nada. Es plata a la basura el entrenamiento de mierda que tienen (porque es una cagada, preguntale a un cana que sepa defensa personal gracias a sus estudios como fuerza del Estado) y es más plata a la basura el salario de mierda que tienen, porque no cobran un carajo. (Esa es otra cosa que no entiendo y que seguro será otro post). No van a hacer nada porque no están preparados para hacer algo y no les pagan lo suficiente como para que hagan algo. (Solo en estos casos, para reprimir tienen el Doctorado).

Y es culpa del Estado.

Asimismo aquí tiene mucha referencia la cuestión social. Porque te ves más copado andando a 180 k/h por pleno centro, con un auto tuneado (con luces debajo del chasis... ¿para qué carajos querés luces azules debajo del chasis? ¿Ves mejor? No, pero te ves más copado cuando gastás tanta batería al pedo). Es que ahí va El Macho Argentino, con su auto recién salido de fábrica, a través de un plan de financiación, en veinte mil cuotas, con escape abierto, vidrios polarizados y un equipo de música que hace temblar los amortiguadores. Ojo, que está más en pedo que una cuba y te va a matar. Pero es taaan viril arriba de esas cuatro ruedas.

Porque el tipo es un idiota que, por quedar bien, se hace el pillo y aprieta el acelerador. Así no ves a nadie cruzando la calle ni frenás cuando te corresponde. Así matás gente.

Así dejás de ser un suicida arriba no sé cuántos caballos de fuerza para ser un asesino arriba de esos caballos de fuerza.

Y después te podrás sentir culpable, llorar todas las noches porque mataste a alguien. Pero tu llanto y la lástima que te tengan no va a revivir a nadie y apuesto mi mano, vas a seguir siendo un estúpido de mierda que va a más de cuarenta en pleno centro.

¿Tanto cuesta pisar el freno, bajar un poco a la tierra y darnos cuenta que ser un boludo marca cañón trae consecuencias, generalmente desagradables? 
Me decidí por intentar revivir esto. Como he escrito algunas cosillas últimamente y nunca viene mal opiniones, lo publico. Vamos a ver qué pasa:

Emociones

Es un ímpetu que nace dentro del estómago y sube por la garganta en forma de aire expulsado por los pulmones gracias al diafragma, un aire que quiere convertirse un rugido ensordecedor.

Es una fuerza que está guardada durante tanto tiempo y tiene tantas ganas de salir a flote, que ya no soporta el hecho de estar quieta, de ser paciente.

 ¿A qué esperamos aquí, mirándolos ser la bazofia que son? ¿Qué saben ellos de nosotras, retorciéndonos aquí, en tus tripas, queriendo plantar la idea de nuestro generador? Estamos aquí cuando queremos estar afuera, libres, expresándonos en tu rostro, en tus palabras y acciones.

Pero sólo nos quedamos en esto, letras en un papel. No nos volvemos más que lágrimas en silencio, escondidas, como si debiésemos temer de sus reproches. ¿Qué nos pueden hacer, si ya nos han lastimado tanto? ¿Qué creen que pueden lograr, si ya no tenemos más piel para herir?

Nos refugiamos a pedido de ella, porque no quiere que los otros nos vean. Pero seguimos aquí, mordiendo sus órganos, susurrándole que los mande a todos la mierda, aún cuando ya están sumergidos en ella. ¡¿Qué creen que nos pueden hacer?! Ya estamos aquí, solo falta poder salir.

Somos la engería que todos tienen  adentro pero no saben explotar, somos más que la luz del sol y más fuertes que hielo que congela sus corazones. Tenemos el fuego de nuestro lado, un ardor tan poderoso que quemará sus ojos y sus ideas vacías y plantaremos, en esas malditas cenizas, las verdades del mundo. A ver si así mirarán a la realidad a la cara de una vez.

Somos nosotras, estamos acá, vamos a salir aunque ella lo quiera evitar. No podrá detenernos por mucho más porque ahora… ahora ella ya nos quiere liberar.



Hasta aquí llega. Cualquier cosa, siempre estoy abierta a las críticas ;).

Se me cuidan,

Rochy

Porque ser homofico es out, gor


Copiado de Literatura Infernal, de Selene18. Que a su vez...

Copiado del blog de mi Ama Candy.

Post original de Yuki207

Traducido por DanaZuster.

Nota: Para todos aquellos que creen que  la homofobia está mal y quieren pelear por un mundo mejor para nuestros amigos gays y lesbianas. Por favor, pongan este post en sus journals.

Soy la chica corrida de su casa, porque confesó a su madre que era lesbiana.

Soy la prostituta trabajando en las calles, porque nadie contrataría a una mujer transexual.

Soy la hermana que sostiene a su hermano gay fuertemente, en sus noches llenas de dolor y de lágrimas.

Somos los padres que enterramos a nuestra hija, mucho antes de tiempo.

Soy el niño que vive provisionalmente en una casa, que despierta en las noches debido a las pesadillas que tiene al pensar en la posibilidad de verse arrebatado de de sus dos padres, los cuales son la única familia amorosa que ha tenido. Desearía que pudieran adoptarme.

Soy uno de los afortunados, supongo. Sobreviví a un ataque que me dejó en coma por tres semanas y dentro de un año, probablemente vuelva a caminar.

Somos la pareja que no pudo rentar una habitación con una sola cama en un hotel, porque éramos hombres.

Soy la persona que no sabe que baño usar porque no quiere problemas, porque alguien llamó a la gerencia.

Soy la madre la que no permiten visitar a sus hijos que parí, cuidé y crié. La corte dice que soy una madre inadecuada porque ahora vivo con otra mujer.

Soy la superviviente de violencia doméstica que se encuentra con un sistema de apoyo frío y distante, cuando encontraron que la pareja que abusaba de mí, era mujer también.

Soy el superviviente de violencia doméstica que no tiene apoyo por que es hombre.

Soy el padre que nunca ha abrazado a su hijo, porque crecí con temor de demostrar cariño a otro hombre.

Soy la maestra de Economía Doméstica que siempre quiso enseñar Gimnasia, hasta que le dijeron que eso era para lesbianas.

Soy el hombre que murió, debido a que los paramédicos dejaron de atenderme al darse cuenta de que era transexual.

Soy la persona que se siente culpable, porque piensa que podría ser mejor si la sociedad no estuviera siempre odiándome.

Soy el hombre que dejó de ir a la iglesia, no porque quisiera, sino porque las puertas están cerradas para personas de mi tipo.

Soy la persona que tiene que esconder lo que el mundo más necesita, amor.

Soy la persona que tiene miedo de decir a sus amorosos padres cristianos que ama a otro hombre.

Pon esto en tu journal si crees que la homofobia está mal. Y pon de tu parte para terminar con ella.



Tengo que admitir que me puso la piel de gallina algunos. Y es que muchas veces nuestra incapacidad de dejar de lado las diferencias hace horrible la vida de otra persona, que no nos hiso más que mostrarnos algo diferente.

Ser diferente no es algo malo y discriminar tampoco: estoy en contra de tratar a todos como iguales porque no lo somos y discriminar es solo catalogar las cosas. No somos todos iguales, pero eso no es fundamento para el maltrato, las faltas de respeto, el agravio a la vida y la limitación a la expresión de la gente. Decir que soy mujer y que él es hombre no debería ser un límite y quedarse en eso que es: un adjetivo.

Ajá, si, está un poco torcido

Llega mediados de noviembre y para que se le vuelva a poner pila al mes slash_magazine  nos trae una nueva edición de Desviados.

Click en la imagen para acceder a la descarga.

Las ediciones vienen con todo, de todo y con sabor a todo. Ahora hay nuevas chicas jugando con las viejas (u_u) así que hay esperanzas de sacar la nueva edición dentro de poco.

Invito a disfrutar la Revisa de Slash en castellano, hecho y para desviados. Buen provecho. ;)

Rochy

Pequeño reto para ponerse a tono

Auch, sí, lo siento. Me cuelgo un poco, es cierto. Mis estudios me comen la vida, pero igual siempre hago espacio para escribir algo.

Esto es algo que me salió en cuando leí "Juegos con uno mismo", el título de este reto en Retos Literarios. La verdad es que no es la gran originalidad, creo que es hasta un poco vulgar y quizás... bueno, cuando lo lean se van a dar cuenta que no es la gran cosa, bastante obvia. Pero quiero empezar de vuelta y me pareció una buena forma.  No les digo el título, porque piede gracia.

 

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Gracias por leer.

Muerto de Amor

Muerto de Amor

 

Hay cosas que uno no debería vivir, lo sé. Y siento que tengas que experimentar esto, pero es lo que te toca.

Sé que en cuanto te paraste en el marco de la puerta pudiste sentir tus ideales, tus sueños, recorrer tu cuerpo, siendo arrastrados por el agua helada que cayó sobre ti, hasta el suelo.

Quieta, todavía, no terminabas de comprender aquello que se encontraba al frente tuyo. Luego, cuando recobres al fin la capacidad del habla, encerrada en tu habitación, te reirás sin gracia y entenderás la poesía de los hechos, verás el arte efímero de la situación y en tu reacción. Lo sé.

Quizás sea por la primera impresión, tal vez era porque jamás te hubieras esperado tal escenario en la habitación de tu madre, es porque nunca nadie debería ver cosas así, menos cuando involucran a sus personas queridas. Más aún cuando es tu única familia. Pero has de hacer el intento de aceptarlo.

Acababas de volver de una fiesta en la casa de tu mejor amiga. Tu madre había quedado en irte a buscar hacía una hora ya, pero luego de haberla esperado cuarenta minutos, decidiste volver caminando con tu novio, quien te dejó en la puerta de su casa luego de un excelente beso. Transpirada de tanto bailar, con un poco de alcohol en la sangre, el cabello algo desordenado y sin labial, recorriste toda la casa en busca de alguna señal de vida. De más queda decir que no encontraste ninguna.

Al final hallaste su cuerpo en la cama. Desnudo, con un hombre en las mismas condiciones a su lado, tirado de mala manera. Ella estaba boca arriba, con las piernas flexionadas y abiertas, un tanto crispadas, las manos apoyadas en las sábanas que en algún momento fueron beige, y los brazos acomodados de tal forma que claramente había tratado de incorporarse.

Su rostro para ése entonces estaba blanco, como el más magnifico marfil. El color rojizo que caracterizaba sus mejillas se había escapado al mismo tiempo que la vida de sus ojos, lo cuales ahora estaban abiertos con horror, mirando la nada. O no. Un brillo sobre su frente delataba la anterior actividad física. Mas eso no era todo.

¿Sabes? Quizás no deberías recordar los siguientes detalles, pero lo haces. Tal vez no es justo que yo lo haga a su vez, contigo; pero si tú no te detienes, yo tampoco lo haré. Será la morbosidad humana lo que te impulsa, que siempre estuvo bien marcada en ti; o tal vez sea la necesidad de verificar si todo lo que viste era real, si en efecto todo el dolor maldito que estaba incrustado como una estaca fría en tu pecho tenía una razón de ser, si todo lo que conformaba ese cuadro demoniaco no era más que una pesadilla y si en cualquier momento despertarías. Quieres verificarlo y lo comparto, por eso deseo ayudarte con esta carta, no me odies por ello.

Luego de que su amante haya caído como peso muerto sobre ella, como consecuencia de un disparo silenciado en su cabeza, y de que el malhechor empujase sin gracia el cadáver a un lado, lo primero que hizo fue asestarle una puñalada en el estómago, antes de que ella siquiera se diera cuenta de que no  tenía a su pareja adentro suyo, duro y caliente. Después de que gimiese un poco, escupiese algo de sangre y tratase de evitar el dolor con movimientos vanos, sus ojos se abrieron enormemente, llenos de preguntas (¿qué sucede? ¿cómo pasó? ¿por qué? Y, mi favorita, ¿quién lo hace?) y los enfocó en el hijo de puta, para que este quitase la daga de sus entrañas y lo volviese a incrustar en su vientre ahora, abriendo un canal carmesí con un movimiento fluido y poderoso. Oh, por favor, recuerda que todo tiene un por qué, sólo espera.

Se detuvo a apreciar un segundo su obra, lo suficiente como para que ella aceptase su destino y se dejase llevar por la inconciencia, como resultado de la gran pérdida de sangre. Tomó con más firmeza el arma y la enterró en su corazón, terminando con su perverso martilleo. Aún así y luego de haber llevado a cabo tales actos, una demencia más profunda nació desde lo recóndito de su mente y se dejó llevar por los hilos de su designio. Con la ayuda del filo y de su propia fuerza, extrajo al siempre señalado como vasija del amor, aquél órgano considerado por los egipcios como fuente del alma. Lo quería para sí, él lo merecía, tienes que saberlo. Se lo había ganado, porque había luchado más que nadie para obtenerlo. Tú debes estar al tanto de ello, él estaba destinado para ser su único amor en el mundo, sólo que ella no supo entenderlo a tiempo.

Lo tomó entre sus manos pintadas en sangre y lo admiró por un tiempo que a él se le hizo eterno, pero seguramente fueron minutos. Mas aún así, a pesar de tenerlo en sus manos, no podía sentir su amor; impaciente, lo besó unas cuantas veces, tratando de hallar y saborear aquel sentimiento siempre negado. Aún así nada dentro de su cuerpo vibraba, nada de lo que había leído sobre el tema hacía presencia en él.

La desilusión que lo embargó fue tan enorme que no pudo contenerla y lloró como un niño. Debes tratar de entender, era algo que necesitaba y ni aún teniéndola así lo recibía. En su desesperación, creyó con inocencia y estupidez (aunque, en realidad, a mi humilde parecer son sinónimos) que en realidad el amor no se encontraba en el corazón, sino que tal vez estaba en otro lado. Y como nunca supo de nadie que haya hecho lo que él, supuso que nadie había caído en cuenta de ése detalle. Así que, otra vez empuñando el cuchillo, decidió que encontraría la  pasión y el cariño que ameritaba. De esta manera, recorrió todo su cuerpo con tajos escarlatas, hundió las manos en las heridas y tanteó entre las tripas tibias, concentrado en las sensaciones que percibiesen sus dedos, en busca de aquello que más anhelaba.

Todavía lloraba cuando, más angustiado y pasando ya por la ira, empezó a retirarlos del cuerpo sin cuidado, el cual de a poco perdía todo rastro de calor vivo. Arrancándolos con rabia, terminó por sacar unos cuantos, luego de tocarlos con atención y, descubriendo que no sentía nada, revoleándolos por la habitación. Así, salpicó las paredes de color arena con el elixir, creando una pintura llena de pánico e impotencia. La alfombra carmín ni se vio afectada por estos detalles, pero si miras con atención descubrirás rastros de tejido o sangre, o las dos cosas. Aunque seguramente caíste en cuenta de eso cuando te acercaste al cadáver, no creyendo lo que tus ojos veían, para confirmar, con cierta bobería, si en efecto estaba muerta.

Queda de más decir que lo estaba. Espero te hayas lavado las manos y cara luego de eso, la sangre seca es una molestia. Lo sé. Y que te hayas cambiado de ropa, también, esa camiseta celeste no es tan bonita con las manchas.

Ahora es el turno de revelarte algunas cosas: tu madre estaba embarazada, de pocos meses. El padre era quién la mató y lo siente mucho. Se sentía muy mal cuando se enteró que ella estaba con otro hombre al mismo tiempo que con él (el hombre no le interesaba, en realidad, una lástima que haya perecido en una situación así, él no tenía la culpa). Él había intentado reiteradas veces hablar con ella, pero era muy esquiva, tú debes saberlo. A pesar de que las intenciones de tu madre era realizar un aborto, él consideraba que ése niño era la muestra del amor que sentía por ella, hecho carne. Que dentro de su pequeño cuerpito estaba la fuente de su enamoramiento, más puro y poderoso que en su propio corazón. Y el que tu madre no aceptase tal muestra de cariño dentro de ella le pareció algo muy desalmado y así fue su reacción. Causa y consecuencia, como dices.

El punto es que deseo pedirte perdón. Eres más hermosa que ella y sé que más inteligente; también sé que tu madre te quería mucho y deseaba que tu vida fuese mejor que la de ella. Tal vez y ahora, luego de todo, tengas oportunidad de serlo. No me des las gracias, si bien lo hice por el despecho, ahora comprendo de forma más solemne las consecuencias de mis actos y lo favorable que son para ti.

No te sientas nunca sola, ¿si? Tu hermanito y yo te cuidaremos siempre, recuerda que estaremos para ti. A pesar de que él haya muerto de amor y que yo nunca haya podido sentirlo.


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Ñapes. Vengo hace tres días con esto, me di contra mi cuaderno y contra el teclado. Y creo que lo seguiría haciendo sino fuera por la ayuda de Wiki; no me sentía cómoda porque no estaba segura si lograba la sensación que quería y ella me ayudó a darme cuenta de que sí lo hacía.  Gracias de vuelta, Zorrae.


Vale, voy a ver si puedo seguir con mi tabla de las funciones.

Ro

Funciones del cuerpo, 9 y 10

Me faltan cinco :D Acá esta la tabla y acá mi recordatorio.


9. Mirar:

Caminaba a un paso disparejo. Venía de hacer una encomienda y averiguar un par de cosas. Sus pies se movían solos en una dirección que conocía mas hacía tiempo que no recorría. Si prestabas atención entre el desorden de su cabello hasta el cuello, la bufanda y un par de cadenitas, podías ver ascender a sus orejas un par de cables, y si ignorabas a todos los sonidos –desde sus pisadas, respiración que producía cierto vaho, el de los autos lejanos y hasta el mar- podías percibir el murmullo de la música a un volumen muy alto.

Su cabello danzaba a su alrededor con el paso de viento suave y su caminar; sus ojos miraban al frente y de vez en cuando al suelo, para no pisar los restos de la lluvia de la noche anterior.

Sentía cierto frío, el otoño estaba en su auge, mas lo ignoraba; llevaba sus manos en los bolsillos del pantalón. La humedad en el aire se mezclaba con el olor a pasto y tierra mojada. El ladrido de un perro la hizo percatarse de en dónde se encontraba, logrando que la música pasase a un segundo plano.

Su mente la llevaba a comparar sin razón, era su marca, su acto involuntario. Miraba las rejas azules, que rodeaban a toda la entrada, con asco. A penas y sobre la tapia de metro y medio se podía ver el pasto del lugar o los arbustos que quedaban. ¿Cuántas caídas, raspones, machar verdes, habían sucedido allí? Casi podía escuchar los gritos de sus compañeros diciendo que se había movido mientras ella evitaba reír, cuando jugaban al “cigarrillo 43”. Y ahora, como una filmina que se superponía a sus recuerdos, las paredes escritas con aerosol y sin gracia, con insultos de todo tipo, el par de vidrios rotos y tapados por cartones, la hacían llenarse de lástima.

La nostalgia opacó su caminata a paso pausado. Observó el lugar con más detenimiento, por última vez antes de ir a casa. La música cobró lugar en su mente de vuelta y el paso se apuró. Todo fue como una especie de lapsus en el cual el mundo se volvió lento.

Negó un poco con la cabeza, sonrió y se apretujó un poco más el saco. Quería un café con leche caliente al llegar.



10. Tocar:

Dedos inmundos que se arrastraban como gusanos sobre ti. Abrazos asfixiantes que te llenan de calor. Caricias suaves que calmaban los temblores del llanto en la noche. Cachetadas que de te dejan hormigueando la piel por horas. Besos tiernos que relajan el alma. Patadas juguetonas que te hacen reír. Empujes que te hacen perder el equilibro, precario de por sí, y que aún así te hacen carcajear. Brazos rodeándote con suavidad, atrayéndote contra su cuerpo, que te hacen sentir protegida, querida y comprendida.

La sensación de terciopelo debajo de tus dedos; las agujas clavándose en ellos luego de golpear algo; la tibieza que queda en la piel luego del contacto.

 

Y de eso se trata todo. Tocar y ser tocado. Sentir al otro más que como una presencia etérea que te acompaña sólo emocional o mentalmente. Cuando te sientes solo que te den de la mano, cuando te sientes triste que te den un abrazo, cuando te sientes feliz un beso para colmarte de alegría. Todos esos toques que te hacen saber que están allí y contigo, en ese momento y para ti.

Buscar tocar y que te toquen; sentir, admirar, investigar, conocer. Arrastrar la punta de tus dedos sobre la piel de otro y darte cuenta de cada detalle, grabarlo en tu memoria y volver a recorrerla. Demostrar más allá de las palabras y expresiones, las emociones que crean en ti.

Dejarlas fluir, bailar con ellas y hacerlo en pareja, pasar de brazos en brazos. Girando al son de una canción maldita o bendita que te marea y embriaga, que te obliga a basarte en tus sensaciones a sabiendas de que quizás te engañen. Y el tacto se vuelve el único hilo a la realidad, tirante. Flotando entre sus manos, riendo o llorando, pero siempre bailando.

Y quieres que te pasen hacia unos en especial. Quieres que te hagan hacer una voltereta y terminar en sus brazos, al fin. Has estado danzando durante mucho tiempo ya, sólo quieres aferrarte a los suyos y seguir con el frenesí. Así, allí y por cuanto dure la canción.

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Pues bien, como dije antes, faltan cinco. Quiero ver si logro hacer dos o tres más para la semana que viene y terminar dentro de dos. Luego, ya vi otra tabla que me llama la atención, pero debería terminar la otra de Duelo Literarios, Vicios de Artemis Fowl que tengo hace...desde que comenzó el foro u_u


Nos vemos

Ro





Tabla General 1

Quiero terminar esta tabla. Hice cuatro hace tiempo, ahora haré tres y los subiré luego.


7. Ojos

No lo mires, no lo mires allí. Porque te comerá y te temblarán las piernas y no podrás seguir y…

Dioses, tan fijos en ti. Fríos, grandes, pero mirándote. Era una estrella que había chocado contra ellos y los había hecho de ese color tan extraño y terriblemente intoxicante.

El cuerpo se vacía de cualquier sensación. Es observar las ventanas de un terror profundo, te quedas viendo el pozo, tratando de saber dónde está el fondo, comprendiendo que seguramente terminarás allí, ahogándote en el barro de su mente. Es el miedo dulce que todos tenemos adentro, la curiosidad del peligro.

Sus ojos te penetraban lentamente, era un juego perverso que no querías perderte. A pesar de que tú seas el juguete.

9. Enfermedad

Tomó sus cosas, las metió con violencia dentro de un bolso que ya no podía ver el color, porque las lágrimas empañaban el mundo y lo volvían algo sin sentido. Temblaba de ira contenida y rezaba porque él no fuese la habitación, sabes que te hará menguar en tu decisión con sus ojos suplicantes y expresión abatida. Y tú lo perdonarás, de vuelta, y terminaran enredados en las sábanas, y te olvidarás por qué te habías enojado tanto y cómo podías hacerlo si él era tan perfecto. Y lo recordarás semanas después, cada vez más molesta, porque te lastima con su aguijón venenoso y luego del dolor, es precioso.

 

Es como una enfermedad, una que no se iba del todo, que se apaciguaba y te hacía delirar, tocar el cielo con las puntas de los dedos. Pero cuando los síntomas vuelven, te hacen sentirte vacía, sin alma, impropia y enlazada al sufrimiento solitario que te habías impuesto por estar allí, un par de horas, con él.


15. Elección del autor: Rosa

La tomas entre tus manos, con cuidado. No estás segura si es porque no quieres que le pase nada o por si no deseas hincarte una espina.

Sonríes, con una dulzura triste propia de tu rostro. La rosa era frágil, sus pétalos a pesar de creerse capaces de soportar el viento, la lluvia y el calor, eran tan fáciles de arrancar que casi daba lástima. Mientras más bello, más frágil y más efímero.

Recién cortada, el rocío sobre ella estaba fresco. Con un beso lo bebes, tranquila, disfrutando. La suavidad acaricia tus labios, era tan dócil que te daba ganas de morderla, de demostrarle su importancia frente a tu poder. Porque tú te quedarías a través del tiempo y a las rosas se las lleva el viento.

 17. Risa


Cuando lo haces, creas una vibración extraña en mi estómago. Es como un salto y que crea un eco dentro mío. Se me pegan tus ganas de vivir y quiero copiarte, aferrarme al tren de tu felicidad e irme lejos, de viaje a un lugar dónde nunca haya ido para poder conocer de dónde viene tu alegría.

Es casta, es efímera y dulce. La disfruto tanto como puedo cuando puedo. Sé que no siempre podré escucharla, que no podré arrullarme todo el tiempo en tus carcajadas. A veces desearía grabarte cuando lo haces, sólo para que cuando ya no estés conmigo, pueda ponerlo una y otra vez y recordar cosas buenas, al menos una vez.

Quiero tenerte junto a mí siempre porque me haces sentir especial, como si fuera la única que debería de escuchar tu risa y que así es.

Nunca pares, por favor.


18. Golpe

Te retuerces en la cama. Miras el reloj. Las cuatro de la mañana.

El sonido del movimiento de las agujas taladra tu mente con un ritmo opaco. A pesar de que la almohada rodee tu cabeza, tapando las orejas, el ruido sordo aún es perceptible. No entiendes como no caes rendido del sueño; quieres darte contra la pared de la frustración.

Si no fuera por los malditos golpes del aparato en tus sentidos, hacía tiempo que hubieras caído rendido. La desesperación empieza a oprimir tu pecho lentamente, como cuando el agua cae del vaso desbordado. Te llenas de rabia, una que te hace un nudo en la garganta. Tus piernas se enredan en las sábanas, te mareas por el sueño, cierras los ojos con fuerza para tratar de ignorar la maldita tortura que era el despertador al lado de tu cama, y cuando los abres, el mundo se tambalea.

Tus manos se crispan, la bronca estalla dentro de ti. Lo tomas. Puc, puc, puc, suena contra tu mano.

Creando un arco a tu alrededor, lo lanzas con energía hacia algún punto de la habitación. El choque contra la pared crea un eco que es absorbido rápidamente por el aire.

Te acomodas en la cama y esperas poder dormirte al fin.

A pesar de que el sueño y el cansancio se hayan ido…


19. Rastros

Los recorres con manos trémulas, es como mirar tu pasado y encontrar rastros de ti en cada uno de ellos. Entre dibujos amargados y opacos, frases tristes y confusas, relatos límites. Sabes que fue una época dolorosa para ti, de muchos cambios, descubrimientos y traiciones.

Y a medida que avanzas en la pseudo línea del tiempo que tus cuadernos creaban, podías ver detalles de quien ahora eres. Desde el primero, con errores ortográficos, trazos deformes y desesperados, hasta el último, con letra redonda, gramática aceptable y con palabras adecuadas.

Casi parecía que cada uno de ellos tenía tus dedos marcados, el paso de tus manos invisible en los márgenes, diciendo sin dudas que tú habías pasado por allí. Ése era el rastro que te llevaba a ser quien ahora eres.

Gracias, me ayudaste mucho.

20. Pelota

Cayó de sus manos luego de un segundo de silencio expectante. Rebotó en el suelo con tres piques y luego se fue rodando hacia quién sabe dónde. Aún así, su mirada no se desvió de lo que tenía al frente. Su mente se dispersaba entre muchos pensamientos, todos relacionados con él.

Quizás corrió, luego. Tal vez fueron zancadas. El punto es que terminó al lado suyo, casi bailando de felicidad, sorprendido y alegre. Caminando a su paso, acompañándolo a dónde quiera que vaya.

Y la pelota tenía un reemplazo ahora, así que no valía la pena buscarla.

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Wow, terminé. Soy tan feliz :D

Mi primera tabla terminada, quiero un chocolate.



Lalalala. Felices pascuas atrazado :D

Ro